jueves, 28 de junio de 2012

¿Cuántas viviendas se necesitan en España?


(Publicado también en  territoriosostenible2011)


El informe del Consejo Empresarial para la Competitividad, Crecimiento y sostenibilidad de la economía española presentado el pasado 23 mayo 2012 dice:


 “…en el último año se han producido unas 60.000 viviendas, mínimo en la historia reciente, y un 89% inferior al promedio anual entre 2000 y 2007. Este nivel está lejos de la producción de viviendas que requiere la economía en el medio plazo: entre 150 y 250 mil al año, según el rango de estimaciones de formación de hogares para la próxima década” “es importante tener en cuenta que la crisis económica sitúa la formación de hogares por debajo de las tendencias demográficas (en la actualidad el ritmo de formación neta es de 140 mil), pero que estas se recuperan al mejorar en entorno. (“Crecimiento y sostenibilidad de la economía española”, p. 39)


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Cuando el CEC dice que la economía (?) requiere en el medio plazo una producción de viviendas entre 150 y 250 mil al año, y que el ritmo actual es de 140 mil, no indica la procedencia de los datos.

De acuerdo con nuestras estimaciones, realizadas a partir de las últimas Proyecciones de Población  a Corto Plazo del INE, entre 2012 y 2020 las necesidades anuales de vivienda por nuevos hogares se irán reduciendo  de 114.000 a 45.000.

Son datos que reclaman una mayor preocupación por la evolución demográfica y que obligan a reflexionar seriamente sobre la urgente necesidad del cambio de modelo económico si efectivamente se quiere apostar por la sostenibilidad.











lunes, 4 de junio de 2012

Crecimiento del número de hogares en España

 El crecimiento del número de hogares en España apenas exigirá una media de 71.000 nuevas viviendas al año hasta 2021


Tradicionalmente la vivienda se ha visto en términos de mercado especulativo desde las esferas puramente financieras, pero también desde la producción, desde la demanda y, lo que es peor, desde los poderes públicos al frente de las diferentes administraciones. Esta tesis, que hemos defendiendo desde hace años en varios artículos y también desde este Blog, no queda completamente enunciada sin hacer referencia al hecho de que para que se produzca tal comportamiento de los agentes económicos, de los poderes públicos y de la sociedad en su conjunto, es necesario despreciar los principios de sostenibilidad territorial (el territorio sólo es valorado en cuanto que generador de plusvalías) y no querer diferenciar la vivienda-alojamiento de la vivienda-activo-económico. Ésta puede tener una demanda casi ilimitada, siempre que haya financiación y el comprador vea en ella una inversión rentable y con liquidez. La vivienda-alojamiento, sin embargo, está sólo alimentada por el crecimiento del número de hogares. 


El INE realiza anualmente proyecciones de población a 10 años vista y en las de finales de 2010 preveía que la población española llegaría a 47,2 millones en 2020. En las que realizó a finales de 2011 las previsiones para 2021 se reducían a 45,6 millones. A partir de esas estimaciones, unas proyecciones de hogares por el método de la “persona de referencia”, permite calcular que entre 2001 y 2010 el crecimiento medio anual de hogares fue de unos 350.000. Según las proyecciones de 2010, antes de que se produjera el cambio de tendencia migratorio, el crecimiento medio anual de hogares hasta 2020 sería de unos 170.000. 

Pero cualquiera que se interese por la demografía sabe que las migraciones son imprevisibles, incluso reversibles. Así, las últimas proyecciones del INE nos han llevado a estimar que el crecimiento medio de hogares de aquí a 2021 podría suponer unas necesidades de no más de 71.000 nuevas viviendas anuales. 

La falta de criterios territoriales y demográficos en la producción inmobiliaria de los últimos años pueden hacer que haya áreas en las que se necesiten más viviendas, pero, sin entrar en concreciones regionales, con las viviendas que hay actualmente disponibles en manos de bancos, promotoras y particulares (sin mencionar las muchas que no se utilizaban ya antes de “la burbuja”), no haría falta construir una vivienda más en muchos años. 

Estamos ultimando un informe, que próximamente estará en acceso libre en internet, sobre proyecciones de hogares y demanda potencial demográfica de vivienda, en el que se pone de manifiesto el efecto de la dinámica demográfica sobre la drástica contracción de la futura demanda de vivienda. 

Preocupa, y con razón, el stock de viviendas sin vender y se buscan las causas, entre otras, en las condiciones que pone la banca para la concesión de hipotecas, pero quizás sería bueno pensar que si no se venden las viviendas es, sobre todo, porque no hay hogares para tantas viviendas-alojamiento disponibles y porque, al explotar la burbuja, la vivienda-activo-económico ha perdido interés como inversión para la posible demanda.